Vista áerea de la Finca La DonairaVista aérea de la Finca La Donaira, con el hotel, el campo y el jardín medicinal en primer plano.

Llegar a la Finca La Donaira es alcanzar un pedacito de paraíso muy español, pero a la vez, muy internacional, en plena Andalucía. Significa volver a los orígenes, a lo natural, en un hotel de lujo que cuida la autenticidad y la ecología en todos los aspectos, desde la relación con el paisaje, la gastronomía, cuyos alimentos van de la tierra al plato o la integración de los animales en la finca. Vivir unos días en La Donaira supone una renovación del cuerpo y del alma, un retiro que se asemeja a estar en casa pero disfrutando de las experiencias que propone el hotel, de la hospitalidad de su cosmopolita staff, del benigno clima de Andalucía y del espectacular entorno natural del interior de las provincias de Málaga y Cádiz.

Situada a 26 kilómetros de Ronda (Málaga), uno de los pueblos más bonitos de Andalucía, la Finca se encuentra en una encrucijada de caminos, entre las ciudades de Málaga, Sevilla y Jerez, en la localidad malagueña de Montecorto. Rodeada de la Serranía de Ronda (Málaga), que tiene la mayor biodiversidad de Europa, desde la Finca se percibe, también, en la lejanía, la imponente Sierra de Grazalema, que pertenece a la vez a las provincias de Cádiz y Málaga. Dato curioso: para llegar a la Finca, se entra por el pueblo gaditano de El Gastor, un precioso lugar que integra la ruta de los llamados Pueblos Blancos de Cádiz, desde donde el staff de la Donaira recoge al visitante para subir a la Finca, que se encuentra a 850 metros. De ahí, sus maravillosas vistas.

Paisaje de La Donaira
Paisaje campestre de La Donaira.

Alcornoques, encinas, robles, olivos, montes bajos, viñedos, tierras de cultivo e imponentes montañas en el horizonte van desplegándose ante nuestros ojos en un paisaje acogedor, cálido y sereno de 700 hectáreas que nos conducen hasta el Hotel. Una finca donde la biodiversidad es el eje, poniendo especial atención en el medio ambiente, el campo y los animales, como caballos, gallinas, vacas pajunas… No hay que olvidarse de otros atractivos de la Finca como la huella histórica que han aportado nada menos que 6 civilizaciones en estas tierras, como la megalítica, la tártara, la celtíbera, la romana, la árabe y la cristiana, dejándonos dólmenes (tumbas megalíticas), restos arqueológicos (algunos se pueden admirar en el hotel) y minas de la época romana que podemos ver en la Finca.

Ubicado en un antiguo cortijo de hace 109 años que ha sido renovado con un gusto refinado, decorado con toques rurales, donde el confort y la elegancia se dan la mano, el hotel ofrece una serie de alicientes y de actividades, distribuidos en varias ubicaciones, de forma divertida y espontánea. Es el caso del espectacular spa con su piscina de 21 metros, localizado en una de las casas de piedras, cuya arquitectura posee unos impresionantes ventanales desde donde podemos admirar el paisaje de las sierras, mientras nos relajamos.

Habitación-Yurta en La Donaira
Habitación de la Yurta en La Donaira.

El Hotel tiene 9 preciosas habitaciones (2 estándar, 5 suites de lujo, 2 originales yurtas de lujo, separadas de la casa principal), distribuidas en varias zonas, todas con espléndidas vistas a los sosegados paisajes del campo andaluz. Algunas habitaciones se encuentran entorno a un patio andaluz encalado, coqueto y repleto de macetas con flores, que nos recuerda ese aspecto de Andalucía tan característico. Las camas y almohadas, de calidad extraordinarias, vienen directamente de Austria. Y, no nos olvidemos de la imponente bañera de cobre de una de las suites.

La Donaira Priam
Habitación Priam, una de las más espectaculares de La Finca.

En el salón rústico-chic, de maderas nobles y vigas, se puede descansar ante la chimenea, tocar el piano, leer los libros de la biblioteca o escuchar los discos vinilos de las estanterías, como en casa. Aquí, también, hay grandes ventanales que nos integran en la naturaleza constantemente, al lado de una acogedora cocina abierta, donde los clientes comen, en una mesa de huéspedes. En los días de buen tiempo, una terraza acoge a los comensales.

Piscina La Donaira
Piscina en el jardín con agua de manantial de la Sierra.

Y, en el jardín, para los meses de calor, una bonita piscina con agua de manantial natural pura y fresca, que viene directamente de las montañas.  El diseño de los jardines, de las diferentes casas, unas encaladas, otras de piedra, hacen del Hotel un lugar muy original, a mitad de camino entre la idiosincrasia andaluza y la influencia centroeuropea, donde “perderse”, disfrutando de todo el espacio.

Salón la donaira
Vista del Salón principal en la Donaira.

Pero la sensación de descanso y de desconexión la experimentamos nada más llegar, incluso sin haber descubierto las maravillas del hotel. Es entrar en la Finca y ya nos sentimos más relajados. Por ejemplo, en el jardín medicinal, con sus 250 variedades de plantas, que nos recibe con sus aromas, sus colores y sus espléndidos árboles como los tan típicamente andaluces naranjos. Es un espacio mágico, integrado en ese concepto de ecología y permacultura tan presentes en la Donaira. Inspirado en los jardines del monasterio medieval que servían como farmacias vivientes, el jardín permite relajarse pero también aprender sobre las diferentes especies herbívoras y sus flores. El Hotel organiza visitas guiadas, incluyendo, a veces, una ceremonia del té en el invernadero.  

Jardín medicinal
Una parte del Jardín medicinal de la Finca.

Para los amantes de la granja, las visitas guiadas por el campo para ver los animales y aprender sobre el enfoque ético de La Donaira, que engloba bienestar animal y regeneración ecológica, son ideales. Se pueden recolectar huevos frescos, ver cabritos, corderos y terneros retozando en sus pastos y descubrir la belleza de la agricultura sostenible en la práctica.

Con esta vuelta a la tierra, el tiempo se detiene, se desconecta y volvemos a reconectar con la naturaleza. Nos llegan los sonidos de los pájaros, el rumor del agua de la fuente, sentimos el sol y los olores de la tierra. Una cascada de sensaciones y de vuelta a la naturaleza que en la Donaira es muy especial. No se trata simplemente de un lugar chic o lujoso, donde el lujo no tiene otro sentido que disfrutar de un hotel de alto standing, sino que la filosofía de la Finca va mucho más allá de una simple estancia confortable. La magia y la esencia de La Donaira es experimentar la vida a la altura de lo orgánico pero dentro de un entorno lujoso y reconfortante. 

La Donaira Spa
El espectacular spa de La Donaira con inmensos ventanales que permiten ver el paisaje.

Se vive el lujo, sí, pero desde la simplicidad, desde la autenticidad gracias a su granja orgánica, a sus huertos, a sus animales en libertad, lo que se completa, de hecho, desde hace tan solo unos meses, con el nuevo proyecto agro-ecológico, La Dehesa Biodinámica, realizado, en paralelo, que presenta experiencias relacionadas con los caballos lusitanos, las vacas pajunas, las ovejas…, la huerta orgánica y muchas más actividades ligadas a la agricultura biodinámica.

En la Donaira, el contacto con la naturaleza es primordial en relación con muchas de las actividades ofertadas a los clientes. En lo concerniente a los caballos- más de 70 lusitanos-, hay clases de doma, paseos, introducción a la doma natural con susurrador de caballos o yoga con equinos.

paseos a caballo
Los paseos a caballo son una de las actividades estrella en la Finca.

También, se imparten clases de meditación y de relajación al estilo tradicional en plena naturaleza pero a esto hay que añadir la innovadora meditación en cama con abejas, especialmente ecológica. Se trata de una iniciativa que consiste en tumbarse y meditar sobre una cama con colmenas de abeja en su interior, creando así un microcosmos holístico entre nuestro cuerpo y los efectos benéficos sonoros y vibratorios de estos insectos.

Además de otras variantes del wellnes como Spa, tratamientos de belleza, masajes, acquagym, pilates o yoga, en la Donaira se puede realizar senderismo-hay 6 rutas-, correr, montar en bicicleta o hacer parapente. Y, por las noches, observar las estrellas con microscopio en una sesión de stargazing, organizada por el hotel. Todas estas experiencias se amoldan, se diseñan y se personalizan para el gusto de cada cliente. Y, esto es importante, porque lo que prima en la Donaira es sentirse a gusto y llevar un ritmo de” slowlife”, respetuoso con el ambiente de sosiego, donde no interfieran nunca las actividades sin sentido. 

La cama de abejas
La cama de abejas, ideal para la relajación.

A nivel gastronómico, uno no puede evitar pensar que uno de los grandes lujos naturales de la Donaira es precisamente su comida. La Finca, animada por su concepto de biodiversidad, de apego a la tierra, posee la ventaja de tener esos huertos, esos animales, ese respeto del entorno que se traslada a una gastronomía ecológica y exquisita. Con su elenco de chefs cosmopolitas, de Austria y Polonia, liderados por el excepcional chef sueco Frederik Andersson, la cocina está basada en productos frescos y orgánicos que provienen en un 80% de los huertos de la finca.

Comedor cocina
El Comedor-Cocina de La Donaira, lujo en la gastronomía.

Principalmente vegetarianos, los menús también contienen carne de cordero o de jabalí de la zona. Los vinos son artesanales, biodinámicos y orgánicos. Los hay internacionales pero también de producción de la propia finca como el Cabernet Franc, el Petit Verdot y el Baufränkisch. Los huevos, excepcionales en los desayunos, la miel, el aceite de oliva…, todo lo que se consume proviene de la propia finca.

En definitiva, lo que la tierra da, la Donaira lo ofrece, respetándolo y recreándolo, en un lugar paradisíaco donde vivir momentos únicos.

Dinos tu opinión

Por Carmen Pineda

Inquieta, rigurosa, sensible y amante de la cultura (sobre todo el cine), el turismo, la gastronomía y los viajes. Me gusta comunicar y escribir sobre mis experiencias y sobre el mundo en general.

Facebook2k
Twitter203
Instagram649
Tiktok234