Destino Turístico Inteligente

El turismo se dirige hacia una era inteligente. El desarrollo y el crecimiento tecnológico que estamos experimentando en la actualidad no pasan desapercibidos en un sector que ha alcanzado los 1500 millones de viajeros el pasado año 2019.

Por áreas geográficas se muestra un avance general del turismo, reflejado del siguiente modo:

En el caso de Oriente Medio, ha crecido hasta un 7,6% con la  paulatina recuperación de Egipto y el buen funcionamiento de Arabia Saudí. Por otra parte, Asia-Pacífico con un 4,6% y África con un 4,2% han mostrado dinamismo y expansión, al contrario que América, dónde se ha notado una cierta desaceleración general del turismo, tanto en la parte norte como sur del continente, teniendo récords turísticos en determinados enclaves y retrocesos en otros. En Europa, el turismo continúa con su crecimiento por encima de la media, a pesar de no ser lo más habitual en un destino maduro.

A pesar de estas cifras de prosperidad general, es de destacar la importancia de la responsabilidad en la industria turística para conservar la calidad y preservar la sostenibilidad en los destinos. Resulta interesante dar un paso más en la búsqueda de la excelencia y de una mejora continua.

¿Cómo convertirse en un Destino Turístico Inteligente?

  • Ser un destino innovador.
  • Disponer de una infraestructura tecnológica avanzada. 
  • Garantizar el desarrollo sostenible en el territorio turístico.
  • Ser un destino accesible.
  • Mejorar la integración e interacción del visitante con el entorno. 
  • Mejorar la calidad de la experiencia en el destino.
  • Mejorar la calidad de vida de la población local.

Además de cumplir estas características, se requiere cumplir con unos requisitos básicos que no han de desaparecer en ningún momento para ser un destino turístico inteligente. Entre los principales se destacan los siguientes:

  • El destino tendrá a los turistas como el objetivo principal, sin dejar de lado el beneficio del residente.
  • El destino tendrá un equipo de gobierno preparado que actúe eficientemente y de forma rápida. Además, de trabajar conjuntamente con el sector privado y no tenga miedo al cambio.
  • El destino cohesionará todos los actores en la toma de decisiones, y estar abierto a nuevas ideas.
  • El destino dispondrá desde el primer momento de transparencia en la información generada, permitiendo así analizar el resultado de las medidas adoptadas y su valoración en tiempo real.
  • El destino preservará el derecho de intimidad del visitante, por lo que los datos que sean agregados a las bases de datos serán completamente anónimos. A excepción de que el visitante los ofrezca voluntariamente.
  • El destino mantendrá en perfecto estado y durante todo momento las infraestructuras (comunicación, energía, conectividad, etc.)

Con estos requerimientos cumplidos y las acciones designadas por los actores encargados de la gestión, un destino turístico inteligente aspira a un desarrollo de éxito junto a una serie de beneficios. Entre estos beneficios se encuentran:

  • La convivencia entre la población local y el turista, ya que lo que se trata es la interacción y la integración del visitante con el entorno. Así se mejora la calidad de la experiencia turística, la calidad de vida del residente y la competitividad empresarial.
  • Aumento de la competitividad, gracias a un mejor aprovechamiento de sus recursos turísticos y a la identificación y creación de otros. Además, se puede ofrecer una experiencia más personalizada al turista y adaptada a sus necesidades, gracias a la gestión de datos y la información que se tiene de ellos.
  • Mejoras continuas en los destinos gracias al conocimiento de la opinión del turista.
  • El desarrollo sostenible del destino tanto medioambiental, como económico y sociocultural se verán impulsados. Lo más importante es el respeto con el medio ambiente, la convivencia con el residente y el desarrollo económico tanto en el sector público como en el privado.
  • El destino podrá acceder a bases de ayudas, subvenciones y financiación, facilitando así el desarrollo de acciones concretas que en un futuro puedan subsistir por sí mismas. 

Los destinos turísticos inteligentes aportan beneficios muy positivos a largo plazo para el buen desarrollo del territorio. Siempre de manera sostenible, y teniendo en cuenta la tecnología y la accesibilidad. 

¿Qué están haciendo los Destinos Turísticos Inteligentes?

En España ya son diversas las ciudades que se encuentran en este camino de convertirse en destino turístico inteligente. 

Un caso es el caso de Marbella, que en su modelo de gestión ha realizado un plan estratégico, dónde en el marco tecnológico recoge acciones como: una webcam panorámica turística que muestra en qué estado se encuentran las playas y el clima; aplicaciones móviles para los turistas con información actualizada del destino; o el proyecto Open Data Marbella, que trata de abrir una base de datos para los ciudadanos, de manera que se pueda mejorar el posicionamiento como destino turístico inteligente.

Las Palmas de Gran Canaria, dispone dentro del marco sostenible medioambiental de diferentes acciones, como son la gestión eólica inteligente, una instalación solar térmica y un modelo de aprovechamiento de energía del mar. 

Otro destino que con su modelo de gestión permite alcanzar altas metas en cuanto a eficiencia y eficacia es Valencia. Es un destino pionero en cuanto a inteligencia turística, en innovación y tecnología. Además de otros proyectos, ha puesto en marcha “playas inteligentes”, dónde se observan acciones como la incorporación de drones de vigilancia, localización de personas u objetos, o banderas con sensores. 

Estos no son más que la punta del Iceberg de una lista, en crecimiento, de destinos que buscan una mejor experiencia del viajero y una mayor satisfacción de la población local  mediante la inteligencia turística. Destacar el caso de Málaga, que este año se lleva el título de Capital Europea de Turismo Inteligente 2020, gracias a su compromiso con un turismo sostenible, accesible, digital y cultural. 

Una oportunidad única de convertirse en un destino de referencia en criterios de calidad y excelencia bajo cinco parámetros: gobernanza, sostenibilidad, tecnología, innovación y accesibilidad.

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Por Sergio Muiño Freire

Apasionado, comprometido y en constante formación. Profesional especializado en turismo y viajero por naturaleza. "El viajero ve lo que ve, y el turista ve lo que ha venido a ver" - G.K Chesterton

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